27 de Octubre 2005

¿Por qué hacerlo fácil si se puede hacer difícil?

Plan A:


Madrugar.
Coger el tranvía hasta la estación.
Coger el tren a Ginebra.
Ir en el tren de chill out leyendo o de charleta.
Coger en Ginebra el avión a Madrid.
Ir en el avión mirando por la ventana el paisaje o sobando.
Llegar a Madrid.


Plan B:


Madrugar.
Coger el tranvía.
Quedarse el tranvía tirado a mitad de trayecto.
Bajarse del tranvía con las maletas y cara de tontos.
Correr como posesos por la calle buscando taxis mientras vamos hacia el metro más cercano.
Esperar el puto Metro.
Sudar.
Coger el puto Metro.
Esperar a que el puto Metro arranque.
Mirar el reloj desesperados.
Correr como posesos por pasillos y escaleras mecánicas con maletas a cuestas.
Sudar.
Llegar a la estación y comprobar que el tren se ha pirado hace sólo 5 minutos.
Sudar mucho.
Comprobar que no hay más trenes para llegar a tiempo.
Bloquearse.
Llamar a España a un colega experto en perder aviones.
Acojonarse.
Ir corriendo otra vez a coger el puto metro y volver al campus.
Seguir sudando.
Llegar al campus.
Intentar que alguien nos lleve en mi coche a Ginebra.
Ponerse malo por el sudor frío.
Comprobar que todos están todavía borrachos y no pueden conducir (8:00 a.m.).
Flipar.
Apechugar, coger el coche, e ir hasta la gasolinera más próxima.
Repostar y comprar un mapa.
Santiguarse y salir quemando rueda a Ginebra (135 km).
Saltarse todos los límites de velocidad en Francia y Suiza.
Llegar a Ginebra sin perderse.
Flipar consigo mismos.
Dejar el coche en un parking, en Ginebra, una semana.
Santiguarse pensando en el precio del parking.
Suspirar al comprobar que no va a ser pa tanto.
Despedirse del coche esperando que esté la semana que viene.
Ir andando un trecho hasta el aeropuerto.
Llegar a tiempo.
FACTURAR. :-)
Abrazarse.
Descojonarse.
Hacer un vídeo de coña para los colegas.
Volver a descojonarse.
Embarcar.
Sentarse en el avión.
Desmayarse de cansancio antes de despegar.
Salir del coma al tomar tierra en Madrid.


Llegar a casa.

Escrito por Quique a las 2:14 AM | Comentarios (3)

26 de Octubre 2005

El pesado. ¿Nace ó se hace?

En algo más de 5 horas tengo que coger un tren a Ginebra y no sé qué hago escribiendo esto cuando debería estar haciendo la maleta.

El caso es que me ha surgido una de esas grandes preguntas de la Humanidad.

El pesado, ¿nace ó se hace?.

¿Soy pesado? ¿Cuándo me convertí? ¿Lo era y ya no lo soy? ¿O no lo era y ahora sí lo soy?

Imagino que el pesado, no sabe que lo es, porque si lo sabe ya la cosa tiene delito. Tío, si eres un pesao y lo sabes, ¡haz algo!

El pesao vive en la inopia pensando que no es pesao. Él es una persona “muy habladora”, además de “muy extrovertido”. Ya...
Los peores son lo que además se creen cultos. Si das con éste último, que te pille confesado.

La pesadez depende del grupo observador, y sobre todo, del sexo. No, no os monteis pelis guarras, me refiero a que depende, si eres tío o tía si eres pesado o no… o incluso si DEBES ser pesado… o no. Temazo complicao que ni Schopenhauer se atrevería a meterse.

Probablemente este post "sea pesado".

La línea entre la pesadez, y la no pesadez (no se me ocurre ningún antónimo), es peligrosamente delgada.
Un mensajito de más y... ¡UUUOOOOOAAAAA! (sirena bomberos)
La has cagado tío: ERES UN PESADO.

Por el otro lado está el infelíz que se cansa de ser pesado, imaginando un mundo mejor, en el que las cosas sean más fáciles. ERES TONTO, DEBÍAS HABER SEGUIDO CURRANDO.
Así que unas veces te pasas de pesado, y otras tendrías que haberlo sido…

Señores y sobre todo Señoras: ¡EN QUÉ QUEDAMOS!

Desde mi condición de ingeniero, me propongo hacer como proyecto de carrera un “PESÓMETRO”. Éste funcionará con Bluetooth, de manera que cuando entres a una niña en un garito y empieces ser pesado, salte una alarma que haga vibrar el móvil de tu bolsillo. Esto además te salva del apuro, ya que parece que te llaman, y haces una retirada a tiempo.
Vale, no has ligao, pero al menos con dignidad.

Desde aquí animo a todos los pesaos y no pesaos a rebelaros contra el sistema. Que no eres pesao, mejor pá ti, que sí lo eres, ¡cojonudo! ¡Sé tu mismo!


Ligarás igual de poco, pero al menos conservarás tu dignidad.


P.D.
Aprovecho para avisaros, he cambiado la dirección de la página. Por motivos de confidencialidad, no me molaba que toda la tropa por internet vea mi nombre y apellidos y las asocie con mis gilipolleces. A partir de ahora podeis entrar por www.alzatevi.com (mucho más emotivo).
Dejaré un tiempo todavía este enlace, pero id pensando en cambiar.

P.P.D.
¡Ya es miércoles y estaré en Madrid! Imagino que se ha suspendido el desfile en mi honor por la obras… ¡Puto Gallardón!

Escrito por Quique a las 3:37 AM | Comentarios (2)

24 de Octubre 2005

Mi cumple: invitados especiales, un turco y mucha policía

El viernes cumplía 26 años, y había que celebrarlo.

La verdad que estuvo genial.

La noche empezó con una cena en "petit comité" en el cuarto de Silvia. Oscar, Txomin, Fernando, Silvia y yo. Paco llegó al postre, jejeje!
Silvia se curró una "tartiflet" estupenda y una ensalada. Yo puse un aperitivo de ibéricos, queso, y un par de botellas de vino de Burdeos. ¡Ay Burdeos qué recuerdos!
La "tartiflet" (no sé cómo se escribe) es un plato típico de esta zona de los Alpes. Consiste en patata cocida, nata, bacon y queso. Muy contundente y muy rico.

Después empezó el "picolé". El copeo. Yo no bebí mucho porque conducía, aunque a lo tonto cayó vino, cerveza y algo de whisky. Hace poco oí que es muy sano beber mucho líquido, así que estoy en ello...

El viernes mandaba yo, así que decidí que íbamos al 42, sitio pijito que me encanta.

De camino, pasamos con el coche accidentalmente por la K-fet, y se unieron a la comitiva Julio y Chus. En un principio intenté ponerles las cosas difíciles, porque ya ibamos 5 en el coche, así que dije... "si no os importa ir en el maletero...".
No les importó.
A mí me pillaron con la guardia bajada y tampoco me importó. Así que así atravesamos media ciudad los siete descojonados. Los del maletero gritaban que si los baches, que si las curvas, que si más lento, que si se ahogaban...
Llegamos al 42 y aparcamos "con mucha potra" al lado del garito.
En un alarde de mis facultades de conducción, metí el coche en un sitio donde no habría cabido un Smart. La verdad es que no me explico cómo lo metí. Y además sin chafar los demás coches.

Ya nos dirigíamos al garito, cuando apareció un turco gritando. Se quejaba que no se podía aparcar así, que le habíamos estropeado su Laguna... ¡QUE HICIERAMOS UN PARTE! Iba con un grupete de moritos, así que menos mal que eramos siete, y Julio y Chus son enormes, aunque a decir verdad, nunca hubo peligro físico.

Es verdad que estabamos superpegados, tanto al de delante como al de detrás (a partir de ahora lo llamaré el turco loco), pero no estabamos tocando. El tío nos gritaba que pasaramos el dedo por su matrícula y viéramos que la habíamos doblado. Mi coche no tenía la más minima rozadura, y el suyo menos aún. En serio, dimos con un chalao.

El tío insistía en que hicieramos parte. Que total, qué más nos daba si no lo págabamos nosotros, sino el seguro. Era un listo que quería pintar el coche gratis a nuestra costa. Por cierto que el tío era el típico "pocaspesas" de gimnasio, desayunaba esteroides.

Silvia la verdad es que se portó fenomenal, e interpretó el papel de dueña del coche disculpándose por ser tía y no saber conducir. Fue genial.

Después de un rato discutiéndo el tío se marcó el órdago: "O hacemos papeles o llamo a la policía" y le respondí: "Llámala".

A los 3 min apareció una patrulla. El turco loco les explicó a los agentes la movida medio a gritos. Yo muy educado le dí brevemente mi versión. Los polis no tardaron ni un minuto en despachar al turco loco diciéndole: "La próxima vez, no nos llame para tonterías". Y a nosotros nos dijo simplemente que nos marcháramos, que habíamos aparcado en un sitio de taxis. Jejeje! O podeis imaginar el cabreo del turcoloscojones.

Mientras el turco daba su versión, apareció otra patrulla. Bien. Al momento otra. Dos minutos después aparcaron tres coches detrás de las patrullas y también se bajaron unos tíos de civil. Policía secreta. Al principio yo estaba tranquilo, pero al quinto coche, ya me empezó a entrar el canguelo por si me hacían soplar. Era una tontería porque seguro que no daba positivo, pero macho, tanta poli junta prestándote atención impone.
Simplemente era que todos los polis de la zona habían decidido quedar de charleta ahí. Qué puntería.

Me fui con Oscar a aparcar, y aparcamos aún más cerca de nuestro garito. Más potra aún. Más tarde vimos al turco loco buscar mi coche por ahí. Taba más quemao que la moto de un hippie.

Una vez dentro del 42 saludé a Jeanneau "el padrino" e introduje a todos los españoles. Estaban los tíos encantados.

La verdad es que el 42 está muy bien. La gente es muy educada, y están encantados de conocer españoles, por lo que es facilísimo entrar a tías. Entramos a un montón de niñas monas, me encontré con algunos amigos del año pasao... Vamos que fenomenal.

El sábado (al día siguiente) me invitaron a una "cremalliere" los franceses de la parroquia. Qué majos. Era en plan fiesta "tranchete". Muy tranqui, ganchitos, ponche como plato fuerte, y todos de charleta. Me forré a hablar francés, así que me volví a casa encantao. Además con el toque de ser el elemento exótico de la fiesta, pues era el único extranjero, y hablé hasta con los muebles.

Bueno, esta vez quería hacer un post corto contándo lo del viernes, pero me lío, me lío...

El miércoles estoy en Madrid y paso lista.
Espero veros a todos. Bueno... mejor dicho a todas... bueno a casi todas... o a unas más que a otras... pues eso, que me lío, me lío...

Au revoir!

Escrito por Quique a las 6:45 PM | Comentarios (2)

21 de Octubre 2005

26 años y de Erasmus

26 años y de Erasmus. ¿Quién me lo iba a decir a mí? O mejor dicho, quién se lo iba a decir a mis padres…

Menudo partidazo estoy hecho. ¿Eh? Jajaja!

Acabo de cumplir 26 palos en Francia. Haciéndome viejo por segunda vez en tierras extrañas.

Ya estoy más cerca de los 30 que de los 20. Esto debería preocuparme, pero la verdad es que no. Sólo tengo que mirarme en el espejo y ver mi cara de quinceañero. Cada vez tengo más canas, eso sí, pero me va a gustar el rollito canoso a lo George Clooney. Y a vosotras, ya, os va a encantar. Jejeje!

¿Qué he hecho hoy todavía con 25 palos? A ver…

Me he levantado algo resacoso (tengo el hígado en baja forma). He hecho papeleos varios e importantes. Y a las ocho he vuelto a mis reuniones carismáticas después de muchos meses.

Estos carismáticos son geniales. Espero verles más este año que el año pasado, porque son muy buena gente. Nada más llegar, me he encontrado con Adeline, una francesita que ya conocía y me ha invitado a una fiesta en su casa el sábado. Todo eso en el minuto cero. ¡Qué crack!

Después de cánticos en francés, lecturas y oración, he decidido confesarme. Era la primera vez que me confesaba en francés. Y la verdad es que lo he sentido por el pobre padre Samuel que me ha confesado. Era como confesar a un indio tartamudo. “Tú rostro pálido confesarme. Yo querer… si tu poder…”
Surrealista.
Pues eso… que me hacía ilusión antes de mi cumple.

A la vuelta, tirando la casa por la ventana, he cenado una lata de sardinas, y me he ido a tomar unas cervezas.

Por cierto, que desde que estoy aquí me he hecho casi vegetariano. Pero no os engañeis, no por sano… sino por vago. ¿Me hago un filete a la plancha? Uff, qué pereza! Mejor lavo un par de tomates, abro una lata de atún y… Voilà! Tenemos una ensalada.
Se me va poner un “tipín”… Jejeje!


Total… que lo mejor del día estaba por llegar. Me he ido a la K-fet (léase “cafet”) ha tomar unas birras con Fernando Salinas y demás españoles. En teoría estábamos invitados a una fiesta de unas francesas (“muy majas”… ya me entendeis), pero Fernando se ha asomado, y era un petardo de fiesta.
Así que he terminado, cerveza en mano, hablando un montón con un sueco y una australiana que hablan francés que te cagas.
Estaba ahí poniéndo morritos (necesario para hablar bien francés… no os pongais celosas ;-) cuando me ha sonado el móvil.

Yo no había dicho nada a nadie. En un momento dado de la noche he visto que eran las 00:10, y he pensado “Quique tío, ya tienes 26 palos”. Me he sonreído, pero no he dicho ná.

Pero en esto que me han llamado Edu, Patty y Nachete desde Madrid para felicitarme. Chicos, no os imaginais la ilusión que me ha hecho. Tampoco lo mucho que os echo de menos.

Todos los que leais este blog, sois amigos míos, y por tanto os quiero, y os echo de menos.
Pero… especialmente hecho de menos a Apón, Edu y Gabi.
No sé muy bien ni qué escribir. El año pasado fue un año increíble. Irrepetible. Genial... igual que vosotros.

Insisto en que no sé qué escribir. Mi mente son todo imágenes y flashbacks del año pasado. Mientras escribo esto tengo una sonrisa que no puedo disimular.

Hace un año justo me regalasteis un reloj de pared y una lámpara, que están ahora conmigo. Nos fuimos en bici al Transbordeur, y fue una mierda de fiesta, pero guardo muy buen recuerdo por haber ido con vosotros.
Días después nos fuimos a Roma. ¡Qué viaje!
Más tarde hasta Alemania, ésta vez disfrutando de la compañía de Gab en el coche.

Chavales, ¡sois los mejores! Os quiero.

¡Bueno basta ya de rollo sensiblero!

Con motivo de mi cumple, mañana invitaré en mi habitación a un rico aperitivo de ibéricos a un selecto grupo de elegidos.

Luego por la noche iremos al 42 a recordar viejos tiempos, y tomar unas copas como Dios manda. Aprovecharé a ver si “Jeaneau” se estira y me invita a alguna copa.
“Jeaneau” (léase “yanó”) es el dueño del garito pijito que frecuentábamos el año pasado. Es un emigrante español que lleva 35 años en Lyon y casi se le ha olvidado el castellano. Es en plan rollo “El Padrino”. No se puede entrar así como así en el 42. Primero saludas a Jeaneau, y le das la mano y dos besos. En serio. Luego en la barra de abajo le plantas otros dos besos a Laurence (es una piva, ojo), y le dices cualquier piropo. Por último, en la barra de arriba hay que saludar a Lilí, la mujer de Jeaneau. Por cierto que el padre o abuelo, no me acuerdo, de Jeaneau era el cocinero de Franco en el Pardo. Es de coña…

Más. El sábado tengo la “cremalliere” (es como se llama a las fiestas de inauguración de piso) con los carismáticos. Así que supongo que no escribiré hasta el domingo mínimo.


Ésta vez ya no teneis excusa. Si lees esto, y eres amigo mío, deja un comentario aquí en el blog. Después de la media hora que llevas leyendo esto y haciéndo el vago, no te cuesta nada escribirme algo en 2 minutos. Jejeje! (Es mu fácil, pones tu nombre, un email aunque sea falso, una web aunque sea falsa, y el numerito que aparece. Está tirao).

Pues nada... Empiezo los 26 en el extranjero. No tengo perro que me ladre, ni niña que me saque a pasear… aunque hay alguna a la que me gustaría sacar yo de paseo… El futuro se presenta con muy buena pinta. No sé si son las dos cervezas que llevo, pero soy todo optimismo.

No os calenteis ni hagais promesas, que el miércoles que viene estoy en Madrid, y tendreis que cumplirlas. Querais o no, repartiré besos y abrazos a troche y moche. Quedáis avisados.

A todos besos y abrazos desde el exilio.

Escrito por Quique a las 2:36 AM | Comentarios (13)

17 de Octubre 2005

He vuelto!

Hola a todos!

¿Me habeis echado de menos?... No mintais, porque no os ha dado tiempo.
Después de marearme una semana, al fin me han dado conexión a internet, y al fin puedo contaros mi vida y obras.

Para los que no lo supierais, el domingo pasado volví a Lyon para hacer aquí otro año y, si Dios quiere (y yo no la cago), acabar aquí la puñetera carrera.
Así que el domingo 9 me levanté mu prontito, aunque tendría que haber salido antes… pero me sobé… ya me conoceis, y me monté en el Toledo con 1200 kms por delante y mi Ipod como único compañero de viaje.
Mi madre me despedía como si me fuera a la guerra, y mi padre movía la cabeza como “este hijo mío, cada vez hace más tonterías”.

Cuando uno termina un viaje tan largo, él solo, se siente como el joven que mata un león y ya es considerado adulto en la aldea (pudiendo ya tirarle los trastos a la hija del jefe).
Es una especie de “rito de iniciación”, con el que luego fardas mucho e intentas meter en cada conversación. “¿Sabes que Alonso ha ganado el campeonato? Ajá… ¿y tú que me he ido hasta Lyon conduciendo yo sólo…?” Lamentable, ¿verdad?.

Por desgracia días antes de salir, ya me habían puesto el listón muy alto los otros “jóvenes de la aldea”. El viernes antes de irme, en la boda de Javi y Gema, comenté mi próximo viaje en el típico grupito de tíos.
Ahí empezó la típica conversación cerveza en mano, a ver quién era más macho… “pues yo Galicia ida y vuelta en el día”… “pues yo 1000 kms sin parar a mear”… “pues yo 1500 kms, yo solito”. Ganó este último, aunque falta contrastar las fuentes.
Bueno, ganó en ese momento, pues días después me llamó Gamito y me contó que tiene el record absoluto. 1900 kms, él sólo, en una furgo antigua desde Alemania, únicamente con dos cintas de música, una de Radiohead y otra de Los Panchos, la cual la propia radio decidió devorar pues no podía más a mitad de viaje. La cinta sigue ahí.

Desde aquí nuestra más sincera enhorabuena a Gamito, y recordad “niños, esto está hecho por especialistas, no lo hagais en casa”.

En la parte de agradecimientos, he de darle las gracias a mi querido Ipod, sin el cual no habría sido posible. Vá por ti.

El coche necesitaría un capítulo él sólo. Mi fiel Toledo, 14 años… ¡Ay, cómo crecen…! Parece que fue ayer cuando lo compramos de segunda mano.
Los coches por desgracia son como las personas mayores. Cada vez les quieres más, pero cada vez tienen más achaques. En el caso del Toledo ha ido perdiendo extras con los años, y ha adquirido alguna manía.

La radio se fugó a tener una aventura con unos gitanos hace unos años. Esto me obligó a aprender un variado repertorio de canciones (desde cantautores hasta chirigotas), e iba de un lado a otro de Madrid como si fuera Pavarotti.

La luneta térmica funciona sólo cuando cierras sutilmente el maletero. Tiene su punto.
El aire acondicionado se gastó hace un par de años, sólo hay que recargarlo, pero soy un dejao. Además no lo echaré mucho de menos en Lyon.

Lo que si voy a echar de menos es la calefacción. Sí. Que sí, que sí, que no tiene calefacción.
¡Anda ya! ¡Eso es imposible! – dice todo el mundo. Pero no sólo es cierto, sino además verídico. No tiene calefacción desde que el líquido refrigerante (no sé por qué se llama así, porque está ardiendo) invadió el habitáculo abrasando los pies a mi madre y pegándole a la pobre un susto de muerte. El arreglo costaba 500 €. A mi padre le dio la risa y le dijo al mecánico: “¿Puede anularla?”.

Pero lo mejor de todo es el claxon. Tiene vida propia. No es que sea muy listo, o es que es más bien cabroncete, todavía no lo sé.
El caso es que pita sólo.
Al principio pitaba en los baches, a modo de quejido. Cogías un bache, y en ese instante te hacía un breve “¡PÍP!”, para que fueras con más cuidado.
Pero lo peor empezó con la lluvia.
Cuando había llovido y el ambiente estaba húmedo, el claxon tomaba conciencia de sí mismo.
Al principio era divertido. Ibas conduciendo, y de repente soltaba un “¡PIP!”, y algún peatón simpático te saludaba con la mano creyendo que iba dirigido a él. Qué buena gente.
Hasta ahí no había problema, lo malo era cuando llegabas a un semáforo en rojo. Estás detrás de dos coches, en un semáforo madrileño, donde parece que al arrancar hay que conseguir una “Pole position”. La tensión se palpa en el ambiente. El semáforo está rojo. ¡Y no se le ocurre otra cosa al puto claxon que ponerse a pitar! Intentas saludar en plan simpático al coche de delante como con los peatones, pero no cuela.
Al final cuando llegaba a un semáforo, no había más remedio que apagar el contacto y esperar a que se pusiera verde. Cuestión de supervivencia.

Recuerdo una vez en la M-30, que adelanté una mañana a un R5 con una señora mayor que iba “a su ritmo”, pero sin estorbar. El Toledo decidió que su ritmo era inaceptable, y le pegó una pitada… pero una pitada en plan macarra. ¡Qué vergüenza!
Lo único que puedo hacer en estos casos es pegarle cates al volante, para ver si se desengancha mientras grito “¡callate, cóño, que nos van a matar!”.

Aunque parezca que exagero, os aseguro que es cierto, y os invito a dar una vuelta en el coche fantástico cuando queráis. Así de paso me haceis una visita por aquí. ;-)

Bueno, de momento lo dejo aquí, que tengo cosas que hacer… Y VOSOTROS TAMBIÉN. Para una mañana de lunes no está mal, ¿no?. Seguiré esta semana.

Besos y abrazos a todos!

Por favor, dejad comentarios abajo… que siempre hace ilusión.

À tout à l’heure!

Escrito por Quique a las 11:11 AM | Comentarios (12)